Consumo de cannabis y ayahuasca: un estudio no halla deterioro cognitivo a largo plazo

Consumo de cannabis y ayahuasca: qué dice la ciencia actual

Un estudio científico analiza el consumo de cannabis y ayahuasca y no detecta deterioro cognitivo duradero tras un periodo de abstinencia controlada.


Introducción

El consumo de cannabis y ayahuasca ha sido durante décadas asociado a un supuesto deterioro cognitivo inevitable. Esta idea, repetida más como advertencia moral que como conclusión científica, ha influido en políticas públicas, percepciones sociales y decisiones legales. Sin embargo, cuando el consumo se analiza con metodología rigurosa, el relato empieza a matizarse.

Un estudio publicado en febrero de 2026 en European Neuropsychopharmacology aporta datos que obligan a replantear algunas certezas asumidas.


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Consumo de cannabis y ayahuasca: qué evaluó realmente el estudio

La investigación, liderada por José Carlos Bouso y desarrollada con colaboración internacional desde ICEERS, comparó tres grupos bien definidos: consumidores habituales de ayahuasca (69 personas), consumidores de cannabis (56) y un grupo control no consumidor (94).

Los participantes fueron emparejados por edad, nivel educativo e inteligencia general. El elemento clave del diseño —y el que cambia la conversación— fue que las evaluaciones neuropsicológicas se realizaron tras un periodo de abstinencia de entre 10 y 30 días. Esto permitió reducir el impacto de efectos residuales del consumo reciente y centrarse en posibles alteraciones más estables.

El resultado fue claro: no se detectaron diferencias significativas en funciones ejecutivas ni en memoria de trabajo entre los grupos evaluados.

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La abstinencia como punto de inflexión metodológico

Durante años, muchos estudios han mezclado perfiles muy distintos bajo la etiqueta de “consumidores”, evaluando además a personas sin controlar si estaban bajo efectos recientes. Esto ha generado conclusiones poco precisas, donde resulta difícil distinguir entre efectos transitorios y posibles secuelas duraderas.

Este trabajo se suma a una línea de investigación creciente que subraya la importancia de la abstinencia previa como herramienta metodológica. Si se quiere hablar de impacto cognitivo a largo plazo, primero hay que minimizar el ruido de lo inmediato.

Lo que emerge no es una imagen idílica, pero sí más ajustada a la realidad: puede haber riesgos, puede haber perfiles vulnerables, pero no existe una condena cognitiva automática asociada al hecho de haber consumido.


Personalidad, no deterioro cognitivo

El hallazgo más relevante del estudio no se encuentra en la cognición, sino en los rasgos de personalidad.

Los usuarios de ayahuasca mostraron mayor autotrascendencia y menor evitación del daño, mientras que los consumidores de cannabis se asociaron con mayor búsqueda de novedad e impulsividad no conformista, junto con menor anhedonia introvertida.

En otras palabras: no piensan peor, piensan distinto.

Este dato resulta incómodo para enfoques prohibicionistas clásicos, ya que sugiere que muchas políticas de drogas han funcionado más como mecanismos de control del carácter que como herramientas de salud pública.

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Riesgos, límites y lo que el estudio no dice

Conviene ser claros. El cannabis puede generar problemas en determinados contextos: consumos intensivos, inicio temprano o presencia de vulnerabilidades previas. La ayahuasca, fuera de entornos adecuados y sin criterios claros, también puede conllevar riesgos, especialmente en personas con determinadas condiciones médicas o tratamientos farmacológicos.

El propio estudio reconoce sus limitaciones: muestra autoseleccionada, diseño transversal y ausencia de causalidad. No es un cheque en blanco ni una invitación al consumo indiscriminado.


De la prohibición a la regulación informada

Precisamente por eso, la conclusión razonable no es la prohibición, sino la regulación basada en evidencia. La prohibición ha demostrado ser eficaz en tres aspectos muy concretos: alimentar mercados ilegales, impedir controles de calidad y castigar de forma desproporcionada a los más vulnerables.

Regular permite información clara, prevención realista, investigación sin trabas y una relación adulta entre instituciones y ciudadanía.

Cuando la ciencia afirma que no se detecta deterioro cognitivo duradero en estas condiciones, no está pidiendo entusiasmo acrítico, sino precisión. Sustituir el alarmismo por el “depende”: de dosis, edad, contexto, salud mental, acompañamiento y marco legal.

Quizá también de algo más incómodo de admitir: hemos confundido durante demasiado tiempo el control social con la salud pública.


2 comentarios en «Consumo de cannabis y ayahuasca: un estudio no halla deterioro cognitivo a largo plazo»

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