Johns Hopkins CPCR: dentro del mayor centro de investigación psicodélica del mundo
Introducción
Si en algún artículo anterior hemos mencionado a Roland Griffiths, el estudio de 2006 que reactivó la ciencia psicodélica, o el «renacimiento psicodélico» de las últimas dos décadas, todos esos hilos conducen al mismo sitio físico: el Centro para la Investigación de Psicodélicos y Conciencia de Johns Hopkins (Center for Psychedelic and Consciousness Research, CPCR), en Baltimore, Maryland. Hoy toca explicar qué es exactamente este lugar, qué ofrece, y por qué su existencia importa mucho más allá del mundo académico.
Qué es el CPCR
El CPCR se define a sí mismo como «el mayor centro de investigación en ciencia psicodélica del mundo», y no es una exageración de marketing: cuenta ya con más de 150 estudios científicos publicados desde su fundación. Forma parte de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins, una de las instituciones médicas más prestigiosas de Estados Unidos, y tiene su sede física en el Joseph V. Brady Behavioral Biology Research Building, dentro del campus del Johns Hopkins Bayview Medical Center, en Baltimore.
Se fundó formalmente en 2019, gracias a una donación conjunta de 17 millones de dólares de un grupo de filántropos privados —entre ellos Tim Ferriss, el escritor y divulgador, junto a otros donantes que preferían mantenerse en el anonimato—. Pero, como ya contamos en nuestro artículo sobre Roland Griffiths, su origen real es anterior: se remonta al estudio pionero de 1999-2000, cuando Griffiths obtuvo el primer permiso regulatorio en décadas para investigar los efectos de la psilocibina en voluntarios sanos en Estados Unidos.
Su misión declarada, en sus propias palabras, es responder a las preguntas más importantes en investigación, terapia y educación clínica sobre psicodélicos, en colaboración con científicos multidisciplinares de primer nivel, llevando a cabo ensayos clínicos rigurosos que cumplan los estándares éticos más altos, mientras aclaran los mecanismos que impulsan los efectos psicodélicos y su eficacia terapéutica.
Qué ofrece exactamente
Un catálogo de investigación mucho más amplio de lo que se suele pensar
Cuando se habla de «investigación psicodélica» en la prensa generalista, casi siempre se reduce a dos temas: la depresión y el TEPT. La realidad del CPCR es mucho más amplia. En su web figuran, activos ahora mismo, estudios sobre:
- Alzheimer y deterioro cognitivo
- Dolor crónico de espalda
- Trastorno por uso de opioides — especialmente relevante en un país que sigue enfrentando una crisis de sobredosis
- TEPT en veteranos de guerra (el proyecto PAM-VET)
- Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)
- Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)
- Enfermedad de Lyme de larga duración
- Anorexia
- Estudios que combinan psilocibina y cannabis
- Investigación sobre estimulación cerebral combinada con psicodélicos
- Depresión asociada al consumo de alcohol
- Varias encuestas online abiertas a participación voluntaria: sobre experiencias persistentes tras un «mal viaje» o alteraciones perceptivas prolongadas (HPPD), sobre veteranos, sobre adicción y recuperación, e incluso una encuesta específica sobre las barreras que dificultan la investigación psicodélica —una forma de que la propia comunidad científica documente sus propios obstáculos regulatorios—.
Este catálogo demuestra algo importante: la investigación psicodélica seria ya no gira solo en torno a «curar la depresión con hongos», sino que se está explorando como herramienta en campos tan distintos como la neurología, el dolor crónico o las enfermedades neurodegenerativas.
Una clínica para cuando las cosas no salen bien
Uno de los recursos más singulares —y menos conocidos— del CPCR es su Post-Psychedelic Difficulties Clinic (Clínica para Dificultades Post-Psicodélicas). Es un servicio de apoyo médico y psicoterapéutico especializado, pensado para personas que han tenido experiencias difíciles tras usar un psicodélico, dentro o fuera de un contexto clínico. Su sola existencia es un buen indicador de la filosofía del centro: no se trata de un lugar que solo promocione beneficios, sino que también asume y atiende los riesgos reales —algo que encaja perfectamente con el enfoque de reducción de daños y rigor que defendemos en sweed.es.
Formación y recursos abiertos al público
El CPCR no limita su actividad a los ensayos clínicos. También ofrece:
- Un curso online sobre ciencia psicodélica.
- Una biblioteca de publicaciones científicas de acceso abierto.
- «Measures»: un repositorio de las escalas y cuestionarios psicométricos que ellos mismos han desarrollado o validado para medir experiencias místicas, estados de conciencia alterados o resultados terapéuticos, y que hoy se usan como estándar en gran parte de la investigación psicodélica mundial.
- Programas de prácticas para estudiantes y ofertas de empleo, en un intento explícito de formar a la siguiente generación de investigadores en este campo.
Participación abierta a voluntarios
Algo que muchas personas desconocen es que se puede participar directamente en varios de estos estudios, incluidos algunos dirigidos específicamente a voluntarios sanos sin ninguna patología previa. El propio centro aclara en su web que, actualmente, la psilocibina y otros psicodélicos no están aprobados para uso terapéutico fuera de un ensayo clínico en Estados Unidos, por lo que su web funciona también, de facto, como el punto de entrada legal más accesible para quien quiera experimentar con ellos en un contexto supervisado y con fines científicos.
Por qué es relevante
Autoridad institucional en un campo que la necesita
La investigación psicodélica lleva décadas cargando con el estigma de la contracultura de los 60 y con la clasificación de Lista I que la ONU impuso en 1971 —ambos temas que ya tratamos en nuestro artículo sobre la historia de los enteógenos—. Que una universidad como Johns Hopkins, y no un colectivo activista, sea la que lidere esta investigación aporta un tipo de legitimidad institucional que resulta decisivo para que el campo avance dentro del sistema regulatorio, y no al margen de él.
El lugar donde se ha escrito buena parte de la ciencia que citamos
Prácticamente cada vez que hemos mencionado un dato duro sobre psilocibina en nuestros artículos —el estudio de 2006 sobre experiencias místicas, la investigación sobre angustia existencial en pacientes con cáncer terminal que protagonizó la propia historia de Roland Griffiths— la fuente última es este centro. No es una anécdota: con más de 150 publicaciones, el CPCR ha generado una parte sustancial de toda la evidencia científica moderna que hoy sostiene el argumento a favor del uso terapéutico de los psicodélicos.
Honestidad pública sobre los reveses del campo
Algo que refuerza mucho su credibilidad es cómo han gestionado públicamente el tropiezo regulatorio más importante de los últimos años: el rechazo de la FDA al MDMA para TEPT en 2024, un episodio que ya analizamos con detalle en otro artículo. En su propia sección de prensa, el centro recoge sin filtros las declaraciones de su investigador David Yaden —hoy titular de la cátedra creada en honor a Roland Griffiths— reconociendo abiertamente los riesgos reales de estas sustancias y pidiendo una conversación pública «más equilibrada y matizada» sobre su eficacia, en lugar de defender ciegamente el fármaco tras el revés. Es exactamente el tipo de rigor autocrítico que distingue a la buena ciencia de la promoción interesada.
Un legado que sobrevivió a su fundador
Como ya contamos al hablar de la muerte de Griffiths en 2023, el centro no se tambaleó tras su fallecimiento: la sucesión ya estaba organizada, la investigación continuó sin interrupción, y la creación posterior de una cátedra dotada con 24 millones de dólares en su honor confirma que Johns Hopkins entiende este campo como una apuesta institucional a largo plazo, no como el proyecto personal de un único investigador carismático.
Conclusión
El CPCR es, en muchos sentidos, la prueba física de que la «revolución psicodélica» de la que tanto se habla no es solo un fenómeno cultural o mediático, sino una infraestructura científica real, con edificio, presupuesto, comités éticos y currículum de publicaciones. Para cualquiera que quiera profundizar más allá de la divulgación —incluidos nosotros mismos — es, sencillamente, la fuente primaria más fiable que existe hoy sobre este tema. Si te interesa investigar por tu cuenta, aquí tienes su web e instagram:
Centro para la Investigación de Psicodélicos y Conciencia de Johns Hopkins (CPCR)