Un estudio reciente publicado en la revista Autism Research sugiere que el aceite de cannabidiol (CBD) podría ayudar a mejorar ciertos comportamientos sociales y reducir la ansiedad en niños con autismo. Aunque el tratamiento no modificó de forma significativa la medida principal de comunicación social general, los resultados indican que podría aliviar algunos retos cotidianos y reducir el estrés de los padres.
Actualmente no existen tratamientos médicos aprobados específicamente para las dificultades sociales asociadas al autismo. Los fármacos que se recetan para gestionar problemas conductuales suelen venir acompañados de efectos secundarios no deseados.
Ante esta falta de opciones seguras, tanto familias como profesionales han empezado a explorar alternativas. El cannabidiol, o CBD, es un compuesto presente en la planta del cannabis que no produce efectos psicoactivos. Ha ganado atención por su potencial en trastornos neurológicos y psiquiátricos.
El cuerpo humano cuenta con el sistema endocannabinoide, una red compleja que regula funciones como el estado de ánimo, el sueño y el comportamiento social. Estudios preclínicos sugieren que este sistema podría funcionar de forma diferente en personas con autismo, lo que lo convierte en un posible objetivo terapéutico.
“Las familias buscan opciones seguras y eficaces para ayudar con las dificultades sociales y la ansiedad en niños con autismo, pero las opciones farmacológicas actuales son limitadas y con efectos secundarios. Al mismo tiempo, el acceso al CBD ha aumentado, pero aún falta evidencia sólida y hay mucha variabilidad en productos y dosis”, explicó Nina-Francesca Parrella, investigadora en neurociencia cognitiva de la Universidad de Deakin.
Cómo se realizó el estudio
Los investigadores diseñaron un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo. Esto significa que los niños recibieron tanto el aceite de CBD como un placebo en distintos momentos, sin que ni las familias ni los investigadores supieran cuál estaban tomando en cada fase.
Participaron 29 niños con autismo (18 niños y 11 niñas), con una edad media de 9,5 años.
Cada participante siguió el estudio durante 32 semanas:
- 12 semanas con CBD o placebo
- 8 semanas de descanso
- 12 semanas con el tratamiento alternativo
La dosis fue de 10 mg de CBD por kilo de peso corporal al día.
El producto utilizado era un aceite de amplio espectro con terpenos y prácticamente sin THC.
Los padres administraban el aceite en casa dos veces al día y registraban la evolución en un diario online.
Qué midieron
Para evaluar los cambios, se utilizaron cuestionarios detallados:
- Escala de Responsividad Social (principal)
- Developmental Behavior Checklist
- Índice de Estrés Parental en Autismo
- Escalas de comportamiento adaptativo Vineland
Resultados
El CBD no produjo una mejora estadísticamente significativa en la medida principal de comunicación social.
Sin embargo:
- Los niños mejoraron en habilidades sociales específicas
- Se redujeron los síntomas de ansiedad
- Los padres reportaron menos estrés
En cambio, no hubo cambios en habilidades adaptativas como comunicación diaria o autonomía.
Lo interesante (aunque preliminar)
Aunque los resultados principales no fueron concluyentes, sí hubo señales claras en variables secundarias:
-Mejora en interacción social
– Menor ansiedad
– Reducción del estrés familiar
Según Parrella:
“Los resultados son prometedores, pero preliminares. Se necesitan estudios más grandes.”
Seguridad
El CBD fue bien tolerado en general.
- Solo 2 niños tuvieron molestias digestivas leves
- 1 abandonó el estudio
- 1 continuó sin problemas tras una semana
Es posible que estas molestias estuvieran relacionadas con el aceite portador (MCT).
Limitaciones
- Muestra pequeña
- Resultados preliminares
- No generalizable a todos los niños con autismo
- Diferencias entre productos comerciales y el utilizado en el estudio
Los investigadores insisten en que el uso de CBD en niños debe hacerse siempre bajo supervisión médica.
Qué viene ahora
Los próximos pasos incluyen:
- estudios más grandes
- diferentes dosis
- entender si la mejora social es directa o consecuencia de menor ansiedad
Porque hay una hipótesis clave:
- quizá el niño no “socializa mejor”, simplemente está menos ansioso y por eso se abre más
Conclusión
Este estudio no demuestra que el CBD sea una solución para el autismo.
Pero sí apunta a algo relevante:
– puede modular ansiedad
– puede influir en comportamiento social
– puede impactar también en el entorno familiar
Aún no es una respuesta.
Pero ya no es una intuición sin base.
El estudio, titulado “Efectos del cannabidiol en la interacción social, la ansiedad y el estrés parental en niños con autismo: un ensayo controlado aleatorizado con diseño cruzado”, fue realizado por Nina-Francesca Parrella, Aron T. Hill, Peter G. Enticott, Tanita Botha, Sarah Catchlove, Luke Downey y Talitha C. Ford.