Wachuma ( San Pedro) y su poder

El cactus y su historia

El cactus Wachuma o San Pedro, como se conoce al Echinopsis Pachanoi, es un especie de la familia Cactaceae. Se utiliza en la medicina tradicional andina tanto para uso humano como veterinario, y es ampliamente cultivado como planta ornamental.

Un ejemplo del uso ancestral de este cactus es  «La estela del portador del cactus» , un monolito  de una sola pieza, perteneciente a la cultura chavín del Perú antiguo (hacia 1200 a. C. a 400 a. C.) y que permanece en su emplazamiento original, en el lado noroeste de la plaza circular en el sitio arqueológico denominado centro ceremonial de Chavín de Huántar.​ Fue descubierta en la temporada de excavaciones de 1972 por el arqueólogo peruano Luis Guillermo Lumbreras. Es el hallazgo iconográfico más claro respecto al uso ancestral del cactus San Pedro en los Andes.

Fotografía del monolito tomada durante el rodaje de la película Peregrina en Áncash, Perú, el 2012.

 

Principios activos

El principio activo del cactus es la mescalina. Tanto el peyote (Lophophora williamsii) como el San Pedro (Echinopsis pachanoi, Echinopsis peruviana) contienen el mismo alcaloide, así como otros cactus menos conocidos, como el Echinopsis terscheckii. La molécula de mescalina es una feniletilamina, relacionada estructuralmente con la molécula del neurotranmisor dopamina, que es otra feniletilamina.

Los alucinógenos pueden ser divididos estructuralmente en dos clases: triptaminas y feniletilaminas (también llamadas fenetilaminas). La mescalina es el representante más significativo de las feniletilaminas. Dentro del grupo de las triptaminas se encuentra la psilocibina. Ejemplos de fenitelaminas serían:

  • Estimulantes como los alcaloides de origen vegetal efedrina y catinona y las drogas sintéticas anfetamina y metilfenidato.
  • Alucinógenos como el alcaloide vegetal mescalina y la droga sintética 2C-B.
  • Entactógenos como el MDMA y el MDA.
  • Anorexígenos como la fentermina, la anfetamina y la benzfetamina.
  • Broncodilatadores como la efedrina y la pseudoefedrina.
  • Antidepresivos como el bupropión y la venlafaxina.

La mescalina ha sido usada, al menos, desde hace 5700 años por nativos del continente americano. Esto la convierte, posiblemente, en el más antiguo alcaloide usado por el ser humano.

«El Viaje», el camino del aprendizaje

Después de una breve introducción, quiero compartir mi experiencia con el San Pedro.

Preparé yo mismo el brebaje con tres cortes de unos 30 cm. de unos ejemplares de San Pedro con una edad de unos 15-25 años.

Siempre hay que hacer cortes limpios, para que se regeneren y una vez se dispone a cocinarlos, secar los «sombreros» para volver a plantarlos.

Se cocina el cactus troceado (quitando la piel transparente,las espinas y el corazón blanco) durante horas, hasta que evapore el agua y para ablandar la fibra vegetal, para después colarlo, y el líquido restante embotellarlo. En mi caso, lo dejé fermentar unos días, para luego sacar el «concho» como le llaman en Perú, (el sedimento que queda en el fondo de la botella). El líquido transparente-marrón que queda es la mescalina.

A la hora de la toma la cosa es más personal. Se pueden seguir rituales ancestrales, con ayunos, oraciones, o hacer un ritual propio de conexión con la naturaleza y la fuerza del cactus. En mi caso lo hice en un paraje rodeado de naturaleza, al anochecer,  para sentir la magnitud del poder de la Wachuma. Acompañado de buenos amigos, música étnica y ceremonial de  ayahuasca, una hoguera y el firmamento, estuvimos toda la noche de ceremonia, hasta ver el precioso amanecer.

Cada toma de wachuma es distinta, igual que a cada persona le afecta de manera diferente. Es un ritual también de purga, así que no es extraño vomitar, de hecho es habitual. También hay que decir que la experiencia  te muestra lo que necesitas que te sea mostrado, mandándote deberes para los días siguientes a la toma, donde vienen las reflexiones y el encaje de piezas en el puzzle de las revelaciones.

Dicen que el San Pedro abre tu corazón,que es una experiencia de agradecimiento y amor incondicional, cosa que corroboro, y sin poder hablar por los demás, me atrevo a decir que es algo recurrente en la toma de cactus con mescalina.

Es difícil expresar en palabras las emociones que recorren  cuerpo y alma cuando realizas viajes catárticos inducidos por plantas sagradas, como se ha hecho a lo largo de miles de años y que la cultura moderna se ha encargado de menospreciar, criminalizar e, incluso, culpar de los problemas que tenemos como sociedad.

Ese

 

 

 

 

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